Cuidados del Labrador Retriever

Los cuidados del Labrador Retriever son fundamentales. Esta raza canina, ya sea un Labrador Retriever negro o canela -los tonos más comunes- o un Labrador Retriever chocolate, puede presumir de tener una belleza intensamente seductora. Tanto es así que es imposible dejar de mirarlos cuando pasan cerca de nosotros. Sociables, confiados y leales, estos perros están siempre dispuestos a participar en las actividades familiares, a dar y recibir afecto.

Y, por si fuera poco, el Labrador Retriever es un excelente perro guía, de búsqueda, de rescate y de asistencia. Ahora bien, ¿sabes como cuidar a una can de esta raza?

Cuidados del Labrador Retriever
Cuidados del Labrador Retriever

Cómo cuidar y mantener un Labrador Retriever

El Labrador Retriever es fácil de cuidar. Sin embargo, el coste puede ser bastante elevado debido al gasto en la alimentación de calidad y los cuidados veterinarios para esta raza.

Lo mejor es darle su propio espacio en la casa y no dejarlo en las camas y sofás. El Labrador Retriever puede dormir con seguridad en el suelo. También debe haber un lugar para la alimentación. Lo mejor es que el cuenco esté sobre un soporte y que su altura pueda ajustarse a medida que el perro crece.

Los Labradores Retriever deben tener sus propios juguetes de plástico, goma o tela de calidad. Hay que tener cuidado de que el perro no pueda tragarse parte o la totalidad del juguete. Estos perros pueden ser propensos a comer objetos extraños como calcetines, guantes y otros objetos pequeños.

A los Labradores Retriever les encanta nadar. Por supuesto, un baño no sustituye a un baño en un río o lago. Tumbarse en un charco de barro también es una gran diversión para el Labrador, por lo que probablemente tendrás que bañar a tu perro de vez en cuando.

El Labrador Retriever debe ser cepillado regularmente con un cepillo especial. Esto le permitirá deshacerse del pelo muerto a tiempo y reducir cierta cantidad de pelo en el suelo.

Cuidado del cabello

Los labradores se consideran perros de pelo corto y requieren poco mantenimiento. Basta con cepillar el pelaje con un cepillo de goma. Esto mejora la circulación de la piel y elimina el vello suelto, lo que favorece el crecimiento de nuevos cabellos.

A la mayoría de los perros les encanta que los peinen. Para que no se resista desde el principio, asegúrate de que se quede quieto mientras le cepillas. A continuación, comprueba sus orejas, ojos, dientes y garras. Di palabras de aliento a su perro durante todos estos procedimientos, para que aprenda a comportarse con más calma.

Un lavado sin champú suele ser suficiente. Sólo hay que cepillarlos y aclararlos con agua limpia. Sin embargo, si es necesario aplicar un champú, éste debe ser suave y dejar una película grasa. Tras el lavado, el perro debe secarse con una toalla.

Cuidado de los oídos

Siempre hay que revisar los oídos. Deben estar siempre limpios y sin olores. Es bueno limpiar el oído externo cada quince días con un paño humedecido con dos gotas de aceite vegetal. No utilices nunca bastoncillos de algodón.

Si encuentras manchas marrones, zonas inflamadas o un olor desagradable, debes acudir al médico inmediatamente. Lo mismo debe hacerse si tu perro se rasca la oreja constantemente, sacude la cabeza o se inclina hacia un lado. Aunque no se detecte nada, debes llevar a tu perro al veterinario. Puede haber un cuerpo extraño o una inflamación en el interior.

Cuidado de uñas

A un perro que pasea mucho por el exterior no es necesario cortarle las uñas, ya que están de por sí cortas. Los cachorros que no dan muchos paseos al aire libre pueden tener las uñas muy largas.

Para cortarles las uñas, debes conseguir un cortaúñas que puedes encontrar en la tienda de animales. Ten mucho cuidado de no dañar el tejido interno de la garra; en los Labradores Retrievers de color claro este borde es muy visible, mientras que en los negros es más difícil de encontrar.

Cuidado dental

Los dientes de tu Labrador Retriever también deben ser revisados cuidadosamente. Es muy común que los perros jóvenes tengan problemas con el cambio de dientes de leche. Si se produce una situación en la que un diente permanente ya ha crecido pero el diente de leche aún no se ha caído, debes ponerte en contacto con tu veterinario.

Si tu perro se alimenta correctamente y no se le dan golosinas, no tendrá ningún problema con sus dientes. También debe tener algo para masticar todo el tiempo, como huesos de tendón u otros objetos masticables. También existen líquidos especiales para evitar la acumulación de sarro. Si notas que se acumula sarro y que sale mal olor de la boca de tu perro, debes acudir al veterinario.

8 consejos para los cuidados del Labrador Retriever

A pesar de su fuerza, los labradores no están libres de enfermedades como otras razas. Además de una revisión semestral en el veterinario, necesitan una serie de cuidados básicos para su prevención, atención y óptimo bienestar físico, mental y emocional, que exponemos en estos párrafos…

  1. Que no les falte el juego: Juguetones e incansables, si tienes un labrador, sabes que no paran y necesitan tu tiempo de juego, sobre todo cuando son cachorros. Persiguen todo lo que se mueve, siguiendo su instinto de caza.
    Para mantener su ritmo sin cansarse, necesitan jugar en el parque con otros «compañeros» de su edad, ya que los «pequeños» suelen tener miedo de ser zarandeados por los grandes.
  2. Ejercicio diario: El ejercicio es vital para la crianza de un labrador sano y para evitar comportamientos destructivos debidos a la frustración. Recordemos que estos perros son buenos atletas y tan activos que no basta con un corto paseo diario, sino que debes asegurarte de que den paseos diarios, normalmente de unos 45 minutos, para evitar que se pongan inquietos o ansiosos.

    Ofrece oportunidades para que realicen actividades que les gusten, como correr entre los arbustos o rastrear «presas de caza», incluso si la presa es un maniquí. Recuerde que el ejercicio debe adaptarse a la condición y la edad de cada perro.
  3. ¡Cuidado con el sobrepeso!: Los labradores son perros insaciables, siempre dispuestos a picar algo, lo que resulta problemático por su tendencia a engordar. Depende de nosotros asegurarnos de que, desde cachorros, su dieta se ajuste a sus necesidades reales, para prevenir la obesidad en la edad adulta y en la vejez.
    La elección, la cantidad y la calidad de los alimentos deben ser adecuadas, ni más ni menos, incluyendo, por supuesto, algún que otro capricho bajo en calorías. En el mercado se pueden encontrar alimentos especialmente formulados para esta raza, vigilando su peso y asegurando que reciben los nutrientes y ácidos grasos que necesitan. Además, el deporte les ayudará a quemar calorías para evitar la obesidad.
  4. La crianza positiva y la paciencia: Obedientes e inteligentes, los labradores son animales con una gran necesidad de estimulación mental, que podemos compensar con el ejercicio y el adiestramiento. Lo bueno es que con estos perros, el adiestramiento y la educación es fácil siempre que su familia se encargue de proporcionarles una socialización adecuada desde el principio, y si son constantes y pacientes en estas tareas.

    En estas condiciones, el labrador aprende rápidamente debido a su predisposición y gran capacidad de asimilación. Pero recuerde: el labrador aprende con buenos modales y no tolerará gritos ni castigos desproporcionados. Por otro lado, estará atento a la paciencia y al aprendizaje positivo de su familia humana o de sus cuidadores.
  5. Acaricia, acaricia y vuelve a acariciar: Si hay una raza de perro especialmente cariñosa y necesitada de compañía y muestras de cariño y atención por parte de su familia humana, es el Labrador Retriever. Está muy bien y hay que respetar que quiera estar acompañado, pero también es bueno que aprenda a quedarse solo a veces.
  6. La displasia de cadera es el talón de Aquiles de los Labradores: La displasia de cadera es una patología que afecta especialmente a esta raza. Es una enfermedad ósea hereditaria que consiste en una malformación de la articulación coxofemoral, que une el hueso coxal con el fémur y conecta el torso con la extremidad inferior.

    Ya hemos mencionado las causas hereditarias, pero algunos factores ambientales también pueden influir en la aparición de la enfermedad, como la dieta, el ejercicio excesivo, los cambios hormonales o el sobrepeso.
  7. Atención a los oídos: El Labrador es propenso a las infecciones de oído, por lo que debemos prestar especial atención a esta zona limpiando los oídos regularmente.
  8. Cuidado del cabello: Si tienes un labrador en casa, sabrás que estos perros mudan entre dos y cuatro veces al año, pero lo hacen durante todo el año, por lo que es necesario cepillarlos semanalmente para eliminar el pelo muerto.

    Si notas que tiene mucha muda o que pierde el pelo, llévalo al veterinario, ya que podría ser un signo de estrés o de cualquier otra condición o deficiencia.

    Recuerda: Para llevar a cabo con éxito los cuidados del Labrador Retriever debes tener en cuenta que necesita mucho amor y paciencia, un poco de actividad, la comida adecuada, buena compañía y atención a las debilidades son la receta perfecta para que su labrador se sienta radiante, sano y feliz.

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